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Hace unos días se publicaron en el Diario Oficial de la Federación1 las leyes secundarias en materia energética, con el objetivo de fortalecer el mercado nacional y asegurar la soberanía energética. Dicha legislación incluye un marco rector para la participación del sector privado en temas relacionados con los hidrocarburos y la electricidad.
Como parte de esa reforma estructural se aprobaron las leyes secundarias en materia energética, las cuales incluyen esquemas de inversión privada en conjunto con inversión pública, dándole preminencia a Petróleos Mexicanos (Pemex) y a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en cada uno de sus ámbitos de competencia. El gobierno federal busca, con dichas reformas, realizar mejoras y ajustes al marco legal que rige al uso y aprovechamiento de los recursos naturales del país. En ese sentido, se busca otorgar mayores facilidades a la Secretaría de Energía para intervenir en el sector de manera estratégica, a fin preservar la justicia y la soberanía energéticas.
Cualquier nuevo modelo en materia energética representa, sin duda, una enorme oportunidad para los integrantes del sector privado, ya que se transforma en un nuevo punto de partida para replantear o fortalecer los proyectos que estén en marcha, así como la oportunidad para nuevos jugadores que pudieran estar interesados en esos nuevos esquemas. Los esquemas que se establecen en la nueva legislación energética se concentran, básicamente, en dos grandes rubros: el de los hidrocarburos y el de la electricidad.